Restaurante Sa Caleta
Restaurante Sa Caleta

Sa Caleta ( Sant Josep ) es comer en el mar…  en una cala coqueta y recogida, que ya los Fenicios escogieron como asentamiento por su ubicación privilegiada y estratégica.

Merece la pena un paseo previo por la mola de Sa Caleta con su poblado Fenicio, también un baño en su cala de aguas turquesas, para hacer de la experiencia un plan completo y diferente.

Sa Caleta es una casita encendida de día y de noche; en invierno y en verano… algo que agradezco y valoro con admiración y respeto.Reseña de Académicos. Restaurante Sa Caleta

Por eso, es un honor dedicarles mi primera reseña como académica, después de doce años como buena y asidua clienta.

En 1988 la familia de Can Pujolet decidió abrir un “chiringuito” a cargo de tres formidables mujeres en fogones; Catalina, Vicki y su madre. Siempre apoyadas por Pepín, marido de Vicki, en este proyecto familiar donde las recetas trascendieron de mano en mano, con producto fresco y de temporada donde hoy cuatro chefs velan por mantener intactos ese espíritu que les concedió de pleno derecho un lugar entre los “imprescindibles” de Ibiza.

Hoy en día ese valor familiar permanece inalterable, sello de calidad y de buen hacer, que inmediatamente uno recibe cuando te atiende Jordi Cardona, hijo de los pioneros de tan especial y emblemático restaurante a pie de cala.Reseña de Académicos. Restaurante Sa Caleta

Gracias siempre por esa generosa carta y por un servicio impecable.

El restaurante cuenta con su propio vivero de marisco fresco del día. Destacan sus variados arroces, platos típicos de la isla como el famoso Bullit de Peix, pescados frescos del día, espardeñas y otros productos de temporada – un capítulo especial también para ensaladas de todo tipo.

Hoy hemos comenzado con unos mejillones al vapor y unos calamares rebozados como entrante: Insuperables, casi nostálgicos en estos últimos días de verano.

Como plato principal, dos de la amplia carta de pescados del día ( tan de agradecer ): Denton y Sirvia Ibicenca a la plancha, acompañados por una generosa ración de verduras frescas y de patadas ibicencas al horno.

De postre, un formidable y bien presentado helado de almendra casero con fondant de chocolate.

Y- POR SUPUESTO- ese Café Caleta, denominación de origen de este restaurante al que invito a conocer, en cualquier momento del año.

Académicos Gonzalo y Vera, con unos muy buenos amigos de Madrid.